Domo des invalides, tumba de Napoleón Iero

 

 

El Domo des Invalides, que acoge la tumba de Napoleón Iero es el emblema del Hotel nacional des Invalides y un monumento ineludible dentro del espacio parisino. Descubra su historia y su papel a través de los siglos desde su creación a nuestros días.

El programa de la iglesia del Domo en 360° ha sido producido por el museo del Ejército y realizado por Electronic Eye.

El Domo de los Invalides, iglesia del Domo

Photo de l'église du Dôme

Esta capilla real se construye entre 1677 y 1706. Las decoraciones interiores realizadas en esa época exaltan la gloria de Luis XIV, de la monarquía y de sus ejércitos.

Templo de Marte durante la Revolución, la iglesia del Domo se convierte en panteón militar con la acción de Napoleón Bonaparte, la instalación de la tumba de Turenne (1800) y de un monumento funerario de Vauban (1807-1808). En 1800, el Primer Cónsul ordena el traslado bajo el Domo de los restos mortales de Turenne, uno de los mariscales más conocidos del siglo XVII, en una tumba monumental. Una vez convertido en emperador de los franceses, vuelve a realizar un gesto similar el 26 de mayo de 1808, transfiriendo el corazón de Vauban a un mausoleo erigido enfrente del de Turenne. Obra de Trepsat, el mausoleo original erigido en la capilla de Sainte-Thérèse comprende una simple columna sobre la cual se sitúa una urna, apoyada en una base portadora de trofeos.

En 1847, en el marco del acondicionamiento por el arquitecto Visconti de la cripta destinada a la tumba de Napoleón, este monumento es reemplazado por un sarcófago de mármol negro realizado por el escultor Antoine Etex. Se representa a Vauban semitumbado. Sujeta un compás y medita sobre sus escritos. Está enmarcada por las figuras de la Ciencia, con velo y de la Guerra, con casco. El sarcófago se sitúa bajo un obelisco enmarcado de banderas y de estandartes. Una inscripción y un bajorrelieve en el pie recuerdan el proyecto de diezmo real de Vauban y ponen en valor la dimensión política y reformadora de la obra de Vauban.

A día de hoy, el Domo acoge, alrededor de la tumba de Napoleón Iero, las sepulturas de su hijo, el Aguilucho, el Rey de Roma, de sus hermanos Joseph y Jérôme Bonaparte, de los generales Bertrand y Duroc, pero también de dos mariscales ilustres de la primera mitad del siglo XX, Foch y Lyautey.

La tumba de Napoleón Iero

Photo du tombeau de Napoléon Ier

El 5 de mayo de 1821 Napoleón Iero muere en la isla de Santa Elena en la que estaba exilado desde 1815. Es enterrado cerca de un manantial, a la sombra de varios sauces llorones, en el "valle del Geranio". Sus restos mortales siguen allí hasta 1840. Es en 1840 cuando fue decidido por el rey Luis Felipe Iero el traslado del cuerpo del Emperador. Marinos franceses, bajo el mando del príncipe de Joinville, traen de vuelta a Francia el ataúd a bordo del barco la "Belle Poule".

Un funeral nacional acompaña el regreso de las cenizas del Emperador Napoleón Iero, trasladadas a los Invalides el 15 de Diciembre de 1840 esperando la construcción de la tumba. Esta fue encargada en 1842 por el rey Luis Felipe al arquitecto Visconti (1791-1853), que realiza bajo el Domo importantes transformaciones cavando un agujero inmenso para acoger la tumba. El cuerpo del Emperador Napoleón Iero se mete el 2 de abril de 1861. La tumba, realizada en bloques de cuarcita roja, situada sobre un pedestal de granito verde de los Vosgos, está rodeada de una corona de laureles y de inscripciones que recuerdan las grandes victorias del Imperio. Rodeando la Tumba, doce "Victorias" esculpidas por Pradier, simbolizan las campañas militares de Napoleón. Sobre el mármol polícromo están inscritas 8 famosas victorias. En la galería circular, una serie de 10 bajorrelieves esculpidos por Simart, representan las principales acciones del reino: pacificación de la nación, centralización administrativa, consejo de Estado, Código civil, Concordato, Universidad imperial, corte de cuentas, código mercantil, Grandes obras, Legión de honor. En el fondo de la cripta, encima de la losa bajo la que descansa el Rey de Roma, se erige una estatua del Emperador vestido con la simbología imperial.